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Product Hackers Day 2019: el experimento

Una semana después de celebrar el Product Hackers Day, nos lanzamos a publicar el primer post de una serie sobre aprendizajes y experiencias que extrajimos del evento.

Empezamos hablándoos de nuestro pequeño experimento. Con él, quisimos dar respuesta a una pregunta que seguro que te habrás hecho alguna vez: ¿lo que se contesta en las encuestas de satisfacción se corresponde con la realidad?

Entremos en materia…

En la encuesta de satisfacción que respondieron los asistentes al Product Hackers Day al final de éste, el 88% de los asistentes que la respondieron marcaron “sí” a la pregunta ¿pagarías por una tercera edición del Product Hackers Day?

Pero… ¿realmente nos podemos fiar de este número? Por experiencias anteriores, sabemos que es fácil decir que sí que pagarías por algo hasta que llega el momento de hacerlo. Y esto también lo podemos aplicar a cualquier producto digital. Si quieres estar seguro de que un usuario pagaría por tu producto o servicio no hay encuestas que valgan, hazle pagar (o simula el proceso). Entonces, ¿sirvió para algo preguntarlo? La respuesta es sí. Para hacer un experimento.

Un día en la oficina, entre bromas, Luis Díaz del Dedo comentó: “¿por qué no damos la posibilidad de comprar la entrada una vez finalizado el evento a aquellos que quieran hacerlo?”. Y así nació nuestro pequeño experimento.

¿En qué se basa? Pues bien, ¿no te ha pasado alguna vez que le has dado mil y una vueltas a si comprar o no la entrada de ese concierto, espectáculo o conferencia y una vez estás allí recapacitas por un segundo y piensas, “vaya, menos mal que he venido”? Pero, ¿y cuando pasa lo contrario? Si la experiencia no se corresponde con el precio que en tu mente merece y que has pagado, ¿no te queda una mala sensación en el cuerpo?

Nosotros también nos hicimos este tipo de preguntas. Y al buscar las respuestas, hicimos la siguiente reflexión. ¿Cómo crees que sería el restaurante más honesto y transparente del mundo? Probablemente aquel en el que comieras, y en base a tu experiencia, pagaras. Si quieres y la cantidad que quieras.

Por eso quisimos convertir el Product Hackers Day en el primer evento en el que la entrada la compras después de asistir. Si quieres. Y pagas lo que creas que es justo.

¿Cómo lo hicimos?

El 4 de julio, en la charla de despedida de la jornada, pedimos a los asistentes que contestaran en ese mismo instante la encuesta de satisfacción. En ésta, incluimos la pregunta ¿pagarías por una tercera edición del Product Hackers Day? El objetivo era obtener el porcentaje de asistentes que pagarían por un evento igual que al que acababan de acudir.

Una vez hubieron contestado la encuesta, y antes de dar por finalizado el evento, confesamos a todos los asistentes que, si querían, mañana podrían comprar su entrada para el evento al que acababan de asistir.

La mañana siguiente enviamos un email a los asistentes con el enlace para comprar la entrada. Lo podían hacer solo si querían, claro.

Una semana después, los resultados son los siguientes:

De 68 personas que respondieron la encuesta, la gran mayoría, un 88%, respondió que sí que pagaría por una siguiente edición de las mismas características que la que acababan de presenciar. Pero solo el 28% de las personas que afirmaban que pagarían, acabaron pagando cuando se lo propusimos. En total, 357,34 € en entradas vendidas en retrospectiva, sin restar el IVA.

¿La conclusión? Estábamos en lo cierto: si quieres saber si alguien pagaría por tu producto o servicio, hazle pagar. Y es que no todo el mundo sigue el mantra put your money where your mouth is.